In 2012
  • En los últimos dos años se produce un fuerte y considerable aumento de personas mayores de 65 años que ayudan económicamente a sus hijos.
  • Actualmente en España 4 de cada 10 personas mayores (40,4%) ayudan económicamente a algún familiar, en 2010 este porcentaje era del 15,1%.
  • Desciende el porcentaje de personas mayores que son ayudadas económicamente por sus familiares, pasando del 12,5% en 2010 al 7,5% en 2012.

Durante la crisis económica, aumenta considerablemente la proporción de personas mayores que ayudan económicamente a sus hijos y desciende la de personas mayores que son ayudadas por ellos, según el último Índice de Opinión Pública (IOP) realizado por Simple Lógica Investigación, partner de Gallup en España, para la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP).

Recurrir a la solidaridad de los progenitores se ha convertido en una de las principales estrategias de adaptación a la difícil situación que padecen muchos ciudadanos españoles. También se percibe, aunque con un cambio menos pronunciado, la disminución de ayudas económicas que reciben las personas mayores por parte de sus hijos.

Así, mientras que en el año 2010 las personas mayores que ayudan o habían ayudado en los dos últimos años a familiares representaban un 15,1%, actualmente ese porcentaje es del 40,4%, un aumento considerable de 25 puntos en dos años que sólo se explica como consecuencia del actual contexto de crisis económica y social.

Por el contrario, las personas mayores que en 2010 recibieron alguna ayuda económica de familiares en los dos últimos años representaban un 12,5% del colectivo, mientras que en la actualidad este porcentaje disminuye 5 puntos y se sitúa en el 7,5%. Así pues, otro efecto de la actual situación en el colectivo de personas mayores es, en términos relativos, que son menos quienes reciben ayudas económicas de sus familiares, fundamentalmente de los hijos.

A partir de la encuesta realizada por UDP y Simple Lógica también pueden comprobarse las diferencias significativas entre los principales segmentos de población para cada uno de estos dos tipos de transferencias.

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Centrándonos en aquellas personas mayores que ayudan o han ayudado durante los dos últimos años económicamente a familiares o amigos y atendiendo al tipo de convivencia, podemos observar cómo el porcentaje de quienes realizan ese tipo de ayuda entre quienes viven acompañados (43,0%) es significativamente superior al registrado entre quienes viven solos (33,5%).

Si atendemos al nivel de estudios, entre aquellas personas mayores con mayor nivel formativo, es decir, con estudios al menos secundarios, se registra un porcentaje de progenitores solidarios (48,8%) significativamente superior al registrado entre quienes tienen un nivel de estudios inferior (37,5%).

También la clase social de los mayores es determinante para adoptar este comportamiento solidario. Así, más de la mitad de personas mayores de clase social alta, media-alta y media (52,5%) ayudan económicamente a familiares mientras que este porcentaje entre quienes pertenecen a la clase media-baja y baja es significativamente inferior (37,9%).

Por tanto, se puede concluir que las personas mayores que ayudan a sus hijos se caracterizan principalmente por vivir acompañados y pertenecer a un estatus social medio o alto.

Si observamos las diferencias significativas en los resultados obtenidos en 2010, se comprueba que los mayores solidarios entonces se caracterizaban también por un mayor estatus social, reflejado en el porcentaje significativamente superior de quienes tienen estudios al menos secundarios (20,3%). También lo es en los municipios más pequeños (18,5%) y en los medianos (16,2%).

Si tenemos en cuenta que el comportamiento solidario en ambas oleadas destaca entre quienes tienen un estatus social alto, se puede constatar que el fuerte aumento de progenitores solidarios viene dado fundamentalmente por el incremento de ayudas realizadas por quienes viven acompañados, es decir, en hogares en los que los mayores conviven en familia. El regreso “obligado” de adultos al hogar de sus progenitores contribuye sin duda como causa, al menos parcialmente, de este fenómeno.

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En cuanto a las personas mayores que reciben algún tipo de ayuda económica de sus familiares y atendiendo al tipo de convivencia, entre quienes viven solos (13,6%) este porcentaje es significativamente superior al registrado entre quienes viven acompañados (5,2%).

Atendiendo al nivel formativo de las personas mayores, se observa que el porcentaje de quienes reciben ayudas entre aquellos que tienen estudios hasta primarios (8,7%) es significativamente superior al 4,6% registrado entre quienes tienen estudios más elevados que también reciben ayudas económicas.

Si atendemos al estatus social se observan diferencias en el mismo sentido, el porcentaje de personas mayores de clase social media-baja o baja que reciben alguna ayuda económica de familiares (8,6%) es significativamente superior al registrado entre quienes pertenecen a una clase social más alta (3,2%).

Así, quienes reciben ayuda de sus hijos se caracterizan principalmente por vivir solos, haber recibido una formación básica como mucho y pertenecer a las clases más bajas; características diametralmente opuestas a las de las personas mayores que realizan ayudas a sus hijos.

Observando las diferencias significativas entre los diferentes segmentos sociales que se produjeron hace dos años, vemos cómo entre las mujeres (15,1%), los mayores de 75 años (16,4%), con estudios hasta primarios (14,0%) y en municipios con más de 10.000 habitantes ( = 13,6%) se registran porcentajes de personas mayores que reciben ayudas significativamente superiores a los registrados entre los hombres (8,9%), quienes tienen de 65 a 74 años (8,4%), con estudios al menos secundarios (8,9%) y en municipios de hasta 10.000 habitantes (5,7%) respectivamente.

Teniendo en cuenta la evolución de estos porcentajes en ambas oleadas, hay que señalar que la disminución de estas ayudas apenas afecta al segmento de quienes viven solos, entre los cuales el porcentaje de quienes las reciben es muy similar.

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Informes de Opinión Pública (IOP)

Una iniciativa puesta en marcha por la propia empresa como instrumento de seguimiento de la Opinión Pública española en relación a los temas y acontecimientos en que esta se centra en cada momento.

El servicio es complemento y prolongación de la actividad ordinaria de SIMPLE LÓGICA en el terreno de la Investigación Social y los Estudios de Mercado y forma parte de los trabajos de investigación que realiza en la propia área de Opinión Pública.

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